Maria Mercedes Carranza
Ejerció el periodismo trabajando para periódicos como El Siglo de Bogotá y El Pueblo de Cali, donde dirigió las páginas literarias Vanguardia y Estravagario. Durante trece años fue jefe de redacción de la revista Nueva Frontera. Durante los años que precedieron su muerte estuvo a cargo de la sección de crítica literaria de la revista Semana.
En el ámbito político, María Mercedes Carranza apoyó la campaña a la presidencia de Luis Carlos Galán por medio del movimiento Nuevo Liberalismo y fue parte de la Asamblea Constituyente de 1991. En al año 1986 asumió la dirección de la Casa de Poesía Silva de Bogotá. A un nivel más personal, la triste situación del país la afectó directamente cuando su hermano Ramiro Carranza fue secuestrado por las FARC. Por esta razón, hasta poco antes de su muerte lideró una campaña por la paz que buscaba la liberación de los secuestrados. Aunque solía exhibir un temperamento alegre y risueño, de vez en cuando a María Mercedes se le oscurecía la mirada y comentaba entre suspiros: "¡Ay, este país nos está matando!".
Entre algunos de sus libros de poesía más reconocidos figuran “Vainas y otros poemas” (1972), “Tengo miedo” (1983), “Hola, soledad” (1987) y “Maneras de desamor” (1993). Adicionalmente, publicó otros libros de cuentos, antologías y un texto crítico sobre la poesía de su padre titulado "Carranza por Carranza" (1985).
el primer jueves de julio Temprano, esa misma noche, había compartido con un grupo de sus amigos más cercanos. Se habló de poesía, como siempre. Se habló también del terrible drama de Colombia, un país sometido al horror de varias guerras civiles superpuestas. María Mercedes repitió la frase que ya era en ella como una letanía: “¡Este país nos está matando!”, pero ninguno de sus amigos advirtió en ella ninguna señal del inminente suicidio.
María Mercedes había sufrido en carne propia los trágicos golpes de la violencia colombiana. Varios de sus mejores amigos murieron asesinados, en el curso de los últimos diez años. Dos de sus amigas más entrañables perdieron la vida recientemente por causas relacionadas con la situación que vive el país. Su hermano Ramiro fue secuestrado hace año y medio sin que los secuestradores se hayan dignado siquiera informar sobre su estado de salud. Las autoridades se desentendieron de este secuestrado, que parecía incomodarles. Los esfuerzos angustiosos de María Mercedes para lograr alguna forma de contacto con los secuestradores fracasaron. La intelectualidad colombiana, presa de la frivolidad que es una de sus características tradicionales, no hizo otra cosa que formular frases amables de conmiseración. Algunos, más sinceros, se excusaron de firmar llamamientos por la libertad del secuestrado, por temor a las represalias de los secuestradores. Otros, más cobardes, dejaron de hablar con María Mercedes para no pasar por la incomodidad de explicar su temeroso silencio.Después de sufrir una larga depresión, María Mercedes Carranza se quitó la vida el 11 de julio de 2003 en su apartamento de Bogotá al tomar una sobredosis de píldoras antidepresivas. En su honor, el presidente de la época, Alvaro Uribe Vélez, declaró un minuto de silencio. Junto a su lecho de muerte, yacía un poema de su padre que leía: “Todo cae, se esfuma, se despide, y yo mismo me estoy diciendo adiós”. Tenía 58 años de edad cuando falleció. Murió porque ya no resistía tanto atropello, tanta injusticia, tanta locura. Algunos recuerdos de esta gran poeta se encuentran en el museo "la casa silva" donde se encuentran estos recuerdos y de otros grandes poetas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario